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Los límites

Por Lic. María Laura Korovsky


 Los límites en los niños son asunto importante, no sólo porque a través de ellos se transmiten normas que permiten aprender códigos de la cultura a la cual pertenece, sino también y fundamentalmente por la función Contenedora que posee.
 Los límites son puestos a prueba por nuestros hijos, no de manera totalmente conciente. En toda su relación con los objetos del mundo despliegan toda una serie de interacciones, movimientos, actos, palabras; etc. y así van experimentando el mundo, pero a su vez van adquiriendo la noción de realidad. Cada vez que le ponemos un límite o le mencionamos el NO estamos recortando la posibilidad de que haya cosas que se pueden y otras que no, estamos ordenando desde afuera su mundo interno por decirlo así, su mundo interno del externo, claro que esto produce enojos por parte del niño, no dejan de ser impedimentos para realizar satisfacciones, pero si fomentamos en él recursos para resolver estas frustraciones no tengan dudas de que tendrá consecuencias muy interesantes, una de ella podrá ser la creatividad para resolver situaciones, improvisar respuestas, y hacer algo con eso que le genera conflicto. Poner límites o hacer uso de los NO, no es tarea sencilla para los padres, ya que implica un trabajo de discriminación entre lo que verdaderamente tiene sentido restringir y lo que es una necesidad nuestra de ejercer control de por si, o no queremos que lo haga y no sabemos bien porque. A veces sin darnos cuenta transferimos en nuestros hijos ansiedades, preocupaciones, angustias, y en general lo hacemos a través de los límites...pero ahí hacemos lío!! Porque luego nos sentimos mal por eso, nos queda una sensación de exceso y se lo transmitimos....entonces esos NO no son consistentes, porque su intención primera no es limitar al niño, sino esperar que no nos moleste, o que no se inquiete si estamos nerviosos... Por eso es aconsejable acompañar el desarrollo del niño limitando aquellas cosas que son estructurantes pero también entender que el niño necesita vivir experiencias para crecer, y esto es complicado, implica trabajo, porque lo mejor es un No marcado con seguridad pero sin violencia, y por otro lado un No que no sea “flaco” sino más bien consistente. Pero por suerte existe la alternativa de negociar los límites, en el sentido de que hay que alojar algo de lo que el niño quiere , darle lugar a sus ganas, pero estableciendo requisitos para acceder, donde cada parte ponga algo de si mismo.
 
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